Dedicado a mi novia-esposa Cecilia.
Como un capullo colegial, acaso
adornando mi pecho florecido,
bailabas una noche entre mis brazos
que creían el sol haber asido.
Tenías dieciséis años apenas,
dieciséis años que formando un ramo
de fragantes y níveas azucenas:;
cantaban la virtud del corto tramo.
Y llevabas el sol de la mañana
ceñido a la cintura por guedejas;
calzabas dos cervatos de badana
y reflejos de luna en tus orejas.
Eras la reflexión de mi tristeza
que en septiembre, de agostos me atraía;
de mi fuego de amor la fiel pavesa
que devenir mi estrella prometía.
No recuerdo qué hablamos ni qué hicimos,
si a tus mejillas deslucí el color,
pero ahora sé que lo que allí vivimos
era la tierna edad de un gran amor.
Miguel Angel Vergara.
jueves, 20 de septiembre de 2007
Insomnio
He resuelto que en mi sueño
toda la noche he de verte,
aunque no quiera la suerte
y aunque me mate el empeño.
Y a mi descanso desdeño
si no puedo ser durmiendo
de mi corazón latiendo
el enamorado dueño.
Quizá se niegue mi mente
creyendo tener razón,
pues cree demasiado don
el verte continuamente.
Más le ordeno al corazón
que me conceda el pedido
porque he de matar mi olvido
aunque pierda la razón.
Y si soñando dormido
aún tu presencia no advierto,
he de soñarte despierto
par a par con mis sentidos.
Miguel Angel Vergara.
toda la noche he de verte,
aunque no quiera la suerte
y aunque me mate el empeño.
Y a mi descanso desdeño
si no puedo ser durmiendo
de mi corazón latiendo
el enamorado dueño.
Quizá se niegue mi mente
creyendo tener razón,
pues cree demasiado don
el verte continuamente.
Más le ordeno al corazón
que me conceda el pedido
porque he de matar mi olvido
aunque pierda la razón.
Y si soñando dormido
aún tu presencia no advierto,
he de soñarte despierto
par a par con mis sentidos.
Miguel Angel Vergara.
Gracias
En medio de mi andar errante y hueco,
recibí la noticia de tu aprecio:
me mandabas un beso que de golpe
llenó el espacio y conmovió el silencio.
Fue un pequeño desliz de amor piadoso.
Un jaque al rey –no mate- aguzador.
Una linterna mágica de arrobo.
Una espina de miel al corazón.
Fue una idea genial en mil problemas.
Un sueño azul de príncipe poseso.
Una flor de tu luz, de mi quimera.
Un suave toque de fuego en el invierno.
Fue una estrella fugaz que dura siempre.
El lance justo al corazón dormido.
la cura musical del cuerpo herido.
Una ilusión, un sueño, un imprevisto.
Fue una tierna esperanza en el destierro.
Una especie-especial de juego eterno.
Una guía en la calle que camino.
La gota de agua fresca en el desierto.
Gracias por dar así tanta riqueza,
tu sentir, tu palabra, tu recuerdo.
Guardaré ese tesoro para siempre
en el fondo de mi alma en que te llevo.
Miguel Angel Vergara
recibí la noticia de tu aprecio:
me mandabas un beso que de golpe
llenó el espacio y conmovió el silencio.
Fue un pequeño desliz de amor piadoso.
Un jaque al rey –no mate- aguzador.
Una linterna mágica de arrobo.
Una espina de miel al corazón.
Fue una idea genial en mil problemas.
Un sueño azul de príncipe poseso.
Una flor de tu luz, de mi quimera.
Un suave toque de fuego en el invierno.
Fue una estrella fugaz que dura siempre.
El lance justo al corazón dormido.
la cura musical del cuerpo herido.
Una ilusión, un sueño, un imprevisto.
Fue una tierna esperanza en el destierro.
Una especie-especial de juego eterno.
Una guía en la calle que camino.
La gota de agua fresca en el desierto.
Gracias por dar así tanta riqueza,
tu sentir, tu palabra, tu recuerdo.
Guardaré ese tesoro para siempre
en el fondo de mi alma en que te llevo.
Miguel Angel Vergara
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